Quien

¿Cómo que quien?  

Ya estaba harto de pasar tiempo observando la casilla de texto en la que introducir el nombre en comentarios, correos, registros y demás cuándo de repente las dos palabras más bellas de internet llegaron hasta mí. ‘Usuario anónimo’.

 A partir de entonces su fuerza tomó mi alma y cada vez que me acerco a un ordenador me convierto en una persona sin nombre, sin apellidos, sin piedad y sin vergüenza.

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