Quien
¿Cómo que quien?
Ya estaba harto de pasar tiempo observando la casilla de texto en la que introducir el nombre en comentarios, correos, registros y demás cuándo de repente las dos palabras más bellas de internet llegaron hasta mí. ‘Usuario anónimo’.
A partir de entonces su fuerza tomó mi alma y cada vez que me acerco a un ordenador me convierto en una persona sin nombre, sin apellidos, sin piedad y sin vergüenza.
Hola. Sólo quería decirte que a pesar de leer varias entradas tuyas sobre diversos temas de lo más variopinto e intentar quitarme la misma idea de la cabeza, dicha idea no deja de volver a mí, así que no me queda más remedio que soltártela sin rodeos: tu blog apesta y eres un capullo. Eres igual de pedante que los “falsos intelectuales” a los que tanto criticas, y todavía estarás orgulloso de tu “perspicacia” como escritor. Dedícate a la política, que los altos cargos del gobierno actual te aceptarán como a uno más.
Saludos desde Madrid